Todo se volvió
más fácil.
La tecnología redujo distancias, eliminó esperas y automatizó tareas. La información estaba siempre a nuestro alcance. Los sistemas aprendieron nuestros hábitos y empezaron a anticiparse.
Fue cómodo. Fue útil. Funcionó.
Sin apenas advertirlo, dejó de ser una herramienta ocasional y pasó a acompañarnos de forma permanente.