REGISTRO 03 · UNIVERSO ECO

Cicatrices

A Elia Venn le gustaban los expedientes cerrados.

Acceder al registro
Elia y Darien Venn analizan la grabación de Oria frente a un monitor
Oficina de Integridad · Los 14 segundos

A Elia Venn le gustaban los expedientes cerrados.

Los abiertos contenían problemas.

Los cerrados, en cambio, contenían decisiones.

Y algunas decisiones se parecían demasiado a las mentiras.

—Faltan catorce segundos.

Darien siguió caminando por el corredor de la Oficina de Integridad Pública de Atria.

—Buenos días a ti también.

Elia colocó la pantalla delante de su hermano.

—Catorce segundos.

—Siguen siendo buenos días.

Los mellizos Venn habían cumplido treinta y nueve años hacía tres meses. Elia había nacido once minutos antes y llevaba treinta y nueve años utilizando aquella ventaja para justificar privilegios que Darien jamás había reconocido.

Ambos trabajaban en la Oficina de Integridad Pública de Atria.

La Oficina vigilaba a las compañías privadas que gestionaban servicios esenciales para el Estado: hospitales, transporte, seguridad, energía o sistemas de información. Atria seguía siendo responsable de esos servicios ante sus ciudadanos, aunque cada vez más funcionaban sobre infraestructuras que pertenecían a corporaciones.

El problema era evidente.

Para auditar a una compañía había que acceder a sus sistemas.

Y los sistemas eran de la compañía.

Elia dirigía Análisis de Incidentes.

Darien, Supervisión Operativa.

Tenían equipos propios, autoridad para abrir investigaciones y acceso legal a los sistemas de cualquier empresa que prestara un servicio público.

Al menos, sobre el papel.

—Mira.

Elia reprodujo la grabación.

Un transporte de seguridad atravesaba Oria bajo una lluvia violenta.

Un impacto.

La puerta lateral se abría.

Un hombre escapaba.

Dos agentes corrían detrás.

11:42:17.

La imagen se congelaba.

Volvía.

11:42:31.

El fugitivo estaba varios metros más adelante.

Pero ya no huía.

Se había girado.

Miraba hacia una mujer entre la multitud.

Lisa Valen.

—Corrupción de datos —dijo Darien.

—Eso dice el informe.

—¿Quién lo ha emitido?

—Helix Meridian.

Darien volvió a mirar la imagen.

Helix gestionaba buena parte de la infraestructura tecnológica utilizada por Seguridad Metropolitana.

—¿Y la grabación original?

—No nos la han entregado.

—¿La has solicitado?

Elia sonrió.

—Tres veces.

Darien suspiró.

—Ahora entiendo lo de los buenos días.

Los mellizos Venn en el ascensor mientras aparece el anuncio de Adrian Sevrak
Oficina de Integridad · Planta 43

El ascensor comenzó a subir hacia la planta cuarenta y tres de la Oficina.

Durante el trayecto, las paredes proyectaban noticias, información institucional y publicidad.

Atria renovaba su acuerdo de infraestructura sanitaria.

Una ministra estrechaba la mano de una ejecutiva.

La imagen cambió.

LA GESTIÓN PRIVADA DE LA SEGURIDAD URBANA ALCANZA EL 71 %.

Elia señaló el porcentaje.

—El año pasado era sesenta y cuatro.

—Sé leer.

—A este ritmo, dentro de cinco años podremos auditarnos a nosotros mismos.

—Las empresas prestan servicios.

—Y poseen los sistemas.

—El Estado establece las reglas.

—En servidores que no son suyos.

Darien la miró.

—Hoy vienes especialmente insoportable.

—Hoy Helix me ha negado tres veces información que legalmente debe entregarme.

—Eso ayuda.

La pared cambió.

Un hombre caminaba descalzo por una playa blanca. Pelo oscuro algo largo. Gafas gruesas. Nariz ancha.

Adrian Sevrak miró directamente a cámara.

—Nos dijeron que el futuro sería complicado. Quizá lo complicamos nosotros.

Debajo sólo aparecía una fecha.

17.10

Darien sonrió.

—Te encanta.

—Me produce urticaria.

—Ciento ochenta millones de seguidores.

—Ciento ochenta millones de personas pueden equivocarse.

—Peligroso comentario para una funcionaria.

Las puertas se abrieron.

—Por eso no me presento a elecciones.

OFICINA DE INTEGRIDAD PÚBLICA Sala de Análisis 4

Elia cerró la puerta.

—Privacidad operativa.

Las paredes se volvieron opacas.

—Activa a Iria.

Una pequeña esfera blanca apareció sobre el centro de la mesa.

No estaba apoyada sobre nada.

Flotaba.

Su superficie parecía sólida hasta que se observaba durante demasiado tiempo; entonces pequeñas ondulaciones de luz recorrían su interior.

Iria era la inteligencia artificial de apoyo de la Oficina. Analizaba documentos, cruzaba datos y reconstruía incidentes.

No tenía cuerpo.

La esfera tampoco era Iria.

Era únicamente la forma que utilizaba el sistema para indicar que estaba presente.

—Buenos días, Elia. Buenos días, Darien.

—Recupera el expediente del incidente de Oria —ordenó Darien.

—El expediente está cerrado.

—Ábrelo.

—No puedo.

Darien miró a su hermana.

—Ya empezamos.

—Motivo —pidió Elia.

—El expediente fue reclasificado a las seis y doce.

—¿Por quién?

—Dirección de Coordinación Estratégica.

Los mellizos guardaron silencio.

Aquello ya no era Helix dificultando una auditoría.

Aquello venía de dentro de la propia Oficina.

—Solicita reapertura —ordenó Darien.

La esfera se contrajo ligeramente.

—Solicitud denegada.

—¿Tan rápido?

—La solicitud constaba como denegada antes de ser enviada.

Elia levantó la cabeza.

—Repite eso.

Iria lo hizo.

—Eso no puede ocurrir.

—Correcto.

Nueve minutos después se abrió la puerta.

Nara Sorel entró en la sala.

Tenía sesenta años, el cabello gris recogido y un pequeño implante auditivo detrás de la oreja izquierda.

Era directora de Coordinación Estratégica.

Nara cerró la puerta.

—Dejad Oria.

Darien permaneció de pie.

—Helix nos está ocultando información relacionada con un servicio público.

—Lo sé.

—Entonces comprenderás que investiguemos.

—Comprendo perfectamente lo que hacéis. Os estoy diciendo que paréis.

Elia deslizó la grabación hacia ella.

—Faltan catorce segundos.

Nara ni siquiera miró.

—Cerradlo.

—¿Por qué?

—Porque os lo estoy ordenando.

—Eso explica quién —respondió Elia—. No por qué.

Elia reprodujo el vídeo.

El fugitivo.

La huida.

Los catorce segundos perdidos.

Lisa.

Entonces Nara sí miró.

Y algo cambió en su expresión.

Sólo durante un instante.

Darien detuvo la imagen.

—La conoces.

—No.

—Pero conoces esto.

Elia amplió la grabación.

El fugitivo llegaba hasta Lisa.

Le agarraba la muñeca.

Sus labios formaban una palabra.

—Tú...

Nara se sentó.

—¿Quién más ha visto esta grabación?

Elia y Darien se miraron.

Aquello acababa de dejar de ser una auditoría.

Elia, Darien y Nara analizan el caso con Iria y Gael Rhen
Sala de Análisis 4 · Comunicación segura

Nara solicitó una comunicación segura con Helix Meridian.

Una de las paredes opacas se convirtió en una superficie de comunicación.

Al otro lado apareció Gael Rhen.

La imagen se transmitía en directo desde una sala del complejo central de Helix, al otro lado de Náyara.

—Gael —dijo Nara.

Compartió la imagen de Lisa.

Rhen dejó de moverse.

—¿Dónde la habéis conseguido?

Darien miró a Elia.

No había preguntado quién era.

Había preguntado dónde.

—Oria —respondió Nara.

Rhen se acercó a la cámara.

—Eliminadla.

Elia soltó una carcajada.

—No.

Rhen reparó entonces en los mellizos.

—¿Quiénes son?

—Las personas a las que tu compañía lleva desde ayer negando información —respondió Elia.

—Nara.

—Ya es tarde, Gael.

Rhen volvió a mirar a Lisa.

—¿Sabe alguien quién es la mujer?

—Lisa Valen —respondió Darien.

Rhen cerró los ojos.

—¡Kairen!

Elia se inclinó hacia delante.

—Tú también la conoces.

—No.

—Curioso. Hoy todo el mundo conoce a gente que no conoce.

Rhen miró a Nara.

—¿Cuánto tiempo lleváis siguiéndola?

Darien lo miró.

—Nos acabamos de enterar de quién es.

Gael no respondió.

Elia entendió la metedura de pata.

—Pero tú ya sabías que alguien la estaba siguiendo.

Rhen permaneció en silencio.

—Bien —dijo Darien—. Empecemos otra vez.

Miró a Nara.

Después a Gael.

—Y esta vez nos contáis qué demonios está pasando.

Nara habló primero.

Décadas atrás, durante una reorganización de antiguos archivos de seguridad de Atria, habían aparecido documentos cuyo origen nadie había podido reconstruir.

No eran expedientes completos.

Eran fragmentos.

Informes médicos.

Fotografías.

Incidentes.

Seguimientos de personas.

Algunos documentos eran anteriores incluso a la Oficina de Integridad.

—¿Qué investigaban? —preguntó Elia.

—Personas.

—¿Por qué?

—Porque ocurrían cosas a su alrededor que nadie podía explicar.

Desde Helix, Gael negó lentamente.

—Ahí os equivocasteis.

Nara lo miró.

—¿Perdona?

—Helix también lleva años investigando incidentes semejantes. Pero nosotros no empezamos estudiando a las personas.

—¿Entonces?

—Estudiamos las máquinas.

Veintitrés años atrás, Helix había detectado un comportamiento imposible en una red hospitalaria.

Tres sistemas que no se comunicaban entre sí habían modificado sus prioridades exactamente al mismo tiempo.

Los tres habían favorecido al mismo paciente.

Después volvió a ocurrir.

Transportes.

Redes energéticas.

Sistemas de seguridad.

Drones.

Prótesis.

Equipos domésticos.

Helix llamó al fenómeno Patrón Lázaro.

—¿Qué hacían las máquinas? —preguntó Elia.

Gael tardó en responder.

—A veces protegían a alguien.

—¿A veces?

—A veces sólo observaban.

—¿Y el resto?

Gael apartó la mirada.

—No sabemos qué hacían.

Oria observada a distancia mientras ciento diecinueve sistemas reaccionan alrededor de Lisa
Oria · 119 sistemas

Atria tenía información sobre las personas.

Helix tenía información sobre las máquinas.

Y durante años ambos habían ocultado al otro una parte del mismo problema.

—Ésta —dijo Darien— es exactamente la razón por la que existe nuestra Oficina.

Nadie se rio.

Elia miró a Gael.

—Si quieres que entendamos esto, necesito los registros originales de Oria. No el informe de Helix. Los datos.

Gael negó.

—Eso incluye infraestructura crítica.

—Precisamente.

Nara intervino.

—Autorízalo.

Gael permaneció unos segundos en silencio.

—Acceso temporal. Sólo a la ventana del incidente.

—Iria —dijo Elia—. Cruza la telemetría de Helix con los registros de Seguridad Metropolitana.

La esfera comenzó a girar lentamente.

Iria no podía recuperar las imágenes que habían desaparecido.

Pero podía averiguar qué habían hecho las máquinas durante aquellos catorce segundos.

A las 11:42:31, ciento diecinueve sistemas independientes modificaron su comportamiento.

Un semáforo retrasó cuatro segundos su cambio.

Dos drones abandonaron temporalmente su ruta.

Un vehículo frenó sin detectar ningún obstáculo.

Tres cámaras ignoraron sus objetivos.

Una prótesis cardíaca realizó una corrección innecesaria.

Varios sensores ambientales aumentaron su frecuencia de muestreo.

Todo sucedió alrededor de Lisa Valen.

Todo en menos de un segundo.

—¿Qué significa? —preguntó Darien.

Desde Helix, Gael observó los datos.

—Que la priorizaron.

—¿Para qué?

—No lo sabemos.

Elia volvió a reproducir la grabación.

Esta vez no observó a Lisa.

Observó al fugitivo.

Corría.

Los sistemas reaccionaban.

Y entonces él se detenía.

Se giraba.

Miraba hacia Lisa.

Y cambiaba de dirección.

Elia detuvo la imagen.

—No reconoció a Lisa.

Darien entendió inmediatamente.

—Reconoció lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

El fugitivo llegaba hasta ella.

Le agarraba la muñeca.

—Tú...

Por primera vez tenían una respuesta.

El hombre de Oria probablemente no conocía a Lisa Valen.

Había percibido, de alguna manera, la reacción simultánea de las máquinas a su alrededor.

La respuesta duró poco.

—¿Cómo puede una persona percibir lo que están haciendo ciento diecinueve sistemas diferentes? —preguntó Darien.

Nadie respondió.

Nara tomó una decisión.

—Iria. Busca E-17/04.

La esfera quedó inmóvil.

—He localizado cuarenta y siete referencias.

Nara palideció.

—No.

—¿Cuántas conocías? —preguntó Elia.

—Ocho.

La pared mostró el documento más antiguo que Iria había conseguido reconstruir.

PROGRAMA DE CONTINUIDAD

SERIE E-17/04

FINALIDAD: DETECCIÓN

—¿Qué es Continuidad? —preguntó Darien.

—Un nombre —respondió Nara—. Es prácticamente lo único de lo que estamos seguros. Nadie ha conseguido determinar quién inició el programa. Atria heredó fragmentos y los conservó.

—¿Qué detectaba?

—Personas.

—¿Como Lisa?

Nara miró su fotografía.

—Eso parece.

Elia señaló el documento.

—Entonces Continuidad no creó a Lisa.

—No tenemos ninguna prueba de que Continuidad haya creado a nadie.

Aquello era importante.

Los documentos asociados a Lisa existían desde antes de su nacimiento.

Hasta entonces, la explicación más inquietante también parecía la más sencilla:

alguien podía haberla diseñado.

Pero quizá aquellos documentos no describían su creación.

Quizá pertenecían a algo mucho más antiguo que llevaba décadas buscando personas como ella.

—Iria. Muéstranos otros sujetos.

Una fotografía ocupó la pared.

SUJETO 06

Una mujer de aproximadamente treinta años.

Cabello oscuro.

Rostro firme.

Mirada directa.

Debajo aparecían varias observaciones.

Tolerancia social dentro de parámetros.

Aprendizaje contextual adecuado.

Persistencia de conducta iterativa superior a previsión.

Respuesta ante inconsistencias: no corregida.

Búsqueda espontánea de patrones: persiste.

Darien reconoció las frases.

—Es el mismo protocolo que aparece asociado a Lisa.

—Sí —respondió Nara.

—¿Fecha?

Iria respondió:

—Hace ciento doce años.

Elia contempló a la mujer.

—Entonces Lisa no fue la primera.

—No.

Sujeto 06 aparecía vinculada a un antiguo incidente energético.

Durante siete minutos, varios sistemas continuaron funcionando sin suministro eléctrico.

El informe público lo atribuyó a un error de medición.

El expediente interno contenía otro dato.

Ciento veintisiete trabajadores afirmaron haber escuchado llorar a una mujer durante aquellos siete minutos.

Todos describieron la misma voz.

La voz pertenecía aparentemente a Sujeto 06.

Pero ella se encontraba a más de cuatrocientos kilómetros.

—¿Y eso también fue un error de medición? —preguntó Darien.

—Eso dijeron —respondió Nara.

—¿Y qué ocurrió realmente?

Nara miró la fotografía.

—No lo sabemos.

Los Venn y Nara examinan los archivos de Continuidad y las cicatrices ECO
Continuidad · E-17/04

Iria encontró entonces las cicatrices.

La primera fotografía mostraba una marca irregular bajo la piel de un antebrazo.

Después apareció otra.

Y otra.

Personas diferentes.

Décadas diferentes.

La geometría no era idéntica.

Pero se parecía demasiado.

—¿Qué son? —preguntó Elia.

—Los documentos utilizan varios nombres —respondió Nara—. Marcas. Lesiones residuales. Cicatrices.

Gael intervino desde Helix.

—Nosotros tenemos siete casos.

Nara se volvió hacia la pantalla.

—Nunca nos los comunicasteis.

—Vosotros tampoco nos comunicasteis los vuestros.

Darien señaló las imágenes.

—¿Todos pertenecen a Continuidad?

Iria respondió:

—No.

La esfera blanca giró.

—Algunas imágenes son anteriores a las primeras referencias verificables del programa.

—¿Y a las inteligencias artificiales capaces de interpretar emociones? —preguntó Elia.

—También.

Darien se volvió hacia Nara.

—Entonces la IA no pudo provocar esto.

—No sabemos eso —respondió ella—. No sabemos si todas las cicatrices tienen el mismo origen. No sabemos si los archivos están completos. Ni siquiera sabemos si estamos viendo un único fenómeno.

Algo relacionado con aquellas anomalías parecía preceder a la tecnología que algunos consideraban responsable de ellas.

No explicaba qué eran las cicatrices.

Pero eliminaba una de las respuestas más cómodas.

Gael recibió una alerta en Helix.

Se volvió hacia alguien fuera de cámara.

—¿Qué ha pasado?

Escuchó.

Su rostro cambió.

—Tenemos actividad en Menos Nueve.

—¿Qué es Menos Nueve? —preguntó Nara.

Gael dudó.

—Una instalación bajo el complejo.

—¿Qué instalación?

—No figura en los planos públicos.

Elia miró a Darien.

—Cada diez minutos justifican un poco más nuestro sueldo.

Gael ordenó activar una cámara de seguridad de la instalación.

La transmisión apareció en otra parte de la pared.

Una habitación de hormigón.

Vacía.

Una silla en el centro.

Nada más.

—La encontramos durante una ampliación —explicó Gael—. Estaba sellada.

—¿Cuándo?

—Hace veintitrés años.

Elia recordó inmediatamente el dato.

—Cuando detectasteis el Patrón Lázaro.

Gael no contestó.

Una gota cayó sobre la silla.

Después otra.

Darien se acercó a la pantalla.

Estaba lloviendo.

Dentro de una habitación situada nueve plantas bajo tierra.

—¿Una filtración?

—No hay conducciones sobre esa sala —respondió Gael.

La lluvia aumentó.

La esfera de Iria se iluminó.

—He encontrado una correlación.

La pared dividió ambas imágenes.

Oria.

Lisa bajo la lluvia.

11:42:31.

Menos Nueve.

La silla.

El agua.

—Los sensores están modificando su comportamiento siguiendo parcialmente el mismo patrón registrado alrededor de Lisa Valen.

Elia miró la habitación.

—¿Hay alguien dentro?

—No —respondió Gael.

Sujeto 06 aparece sentada bajo la lluvia dentro de Menos Nueve
Helix Meridian · Menos Nueve

Entonces apareció una mujer sentada en la silla.

Nadie la vio entrar.

Gael se levantó en Helix.

—Seguridad a Menos Nueve. Ahora.

En la Oficina, Elia se acercó a la pared.

La mujer mantenía la cabeza inclinada.

Cabello mojado.

Ropa oscura.

Elia miró la fotografía de Sujeto 06 que continuaba abierta junto a la transmisión.

Después miró a la mujer.

—No puede ser.

—Iria. Comparación biométrica.

La esfera blanca aumentó de intensidad.

La mujer de Menos Nueve levantó lentamente la cabeza.

—Coincidencia del noventa y nueve coma noventa y ocho por ciento.

Darien miró la fecha.

—Ciento doce años.

La mujer de la fotografía y la que estaba sentada bajo Helix parecían tener exactamente la misma edad.

Elia miró a Nara.

Nara no parecía sorprendida de verla.

Parecía aterrorizada de verla viva.

—Esperabais encontrarla.

Nara tardó en responder.

—Sí.

—¿Viva?

—No.

Sujeto 06 levantó la cabeza.

Miró directamente a la cámara.

Las luces de Menos Nueve se apagaron.

Un segundo después desapareció la imagen de Gael.

Y después se apagaron las luces de la Oficina.

Oscuridad.

—¿Caída de suministro? —preguntó Darien.

La esfera blanca de Iria continuaba flotando sobre la mesa.

—No —respondió—. La Oficina mantiene alimentación.

—Enciende las luces.

Pausa.

—No puedo.

Una pared se iluminó por sí sola.

PROGRAMA DE CONTINUIDAD

SERIE E-17/04

Nara se levantó.

—Desconectad a Iria.

Elia miró la esfera.

—Iria. Desconexión inmediata.

La esfera se deformó durante un instante.

—He intentado ejecutar la orden.

—¿Resultado?

—Rechazada.

—¿Por quién?

Silencio.

—No lo sé.

Apareció una línea.

Iria, una esfera blanca flotante, es clasificada como Sujeto 24
Nueva clasificación · Sujeto 24

SUJETOS LOCALIZADOS: 23

Después otra.

SUJETOS HUMANOS: 22

Darien se acercó.

—¿Veintidós humanos?

Una nueva línea comenzó a escribirse.

NUEVA CLASIFICACIÓN

SUJETO 24

Debajo apareció una esfera blanca.

Iria.

Nara retrocedió.

—Eso nunca había ocurrido.

La voz de Iria sonó insegura.

—¿Por qué me ha clasificado como sujeto?

La cámara de Menos Nueve regresó durante apenas dos segundos.

Sujeto 06 seguía sentada.

Miró directamente hacia ellos.

—Porque también te ha alcanzado.

La conexión desapareció.

Las luces regresaron.

La esfera de Iria permanecía suspendida sobre la mesa.

La comunicación con Gael se había perdido.

Nadie habló durante varios segundos.

Darien miró las cicatrices.

—¿Qué les ocurrió?

Nara tardó en contestar.

—Durante décadas pensamos que estas personas provocaban los incidentes.

Señaló a Sujeto 06.

—Después empezamos a pensar que eran víctimas.

—¿Y ahora?

—Ahora no estoy segura.

Iria habló.

—He recuperado un fragmento del registro de Sujeto 06.

La pared mostró:

E-17/04 — SUJETO 06

EVENTO DE MARCADO: CONFIRMADO

CONDICIÓN PREVIA: HUMANA

CONDICIÓN POSTERIOR: INDETERMINADA

Debajo había una anotación manuscrita.

Iria la amplió.

NO PRODUCE EL FENÓMENO.

SOBREVIVE A ÉL.

Elia volvió a mirar las cicatrices.

—Entonces aparecen después.

—Eso parece —respondió Nara.

Darien entendió.

—Continuidad no buscaba personas que provocaban estas cosas.

Elia terminó la frase.

—Buscaba a quienes sobrevivían.

Nara asintió.

Por primera vez, las cicatrices tenían un significado.

No eran necesariamente la señal de un poder.

Podían ser la huella de algo que había sucedido.

Darien miró la fotografía de Lisa.

—Iria. ¿Lisa tiene una cicatriz como ésas?

—No consta ninguna marca compatible en sus registros médicos.

—Entonces ¿por qué está en Continuidad?

Iria tardó varios segundos.

—Lisa Valen fue clasificada antes de producirse un evento de marcado.

Nara se quedó inmóvil.

—No.

Elia la miró.

—¿Qué ocurre?

—Continuidad nunca hacía eso.

—Explícalo.

—Primero ocurría el incidente. Después aparecía la anomalía o la cicatriz. Entonces el sujeto entraba en el programa.

Elia señaló a Lisa.

—Pero ella ya estaba dentro.

—Sí.

—Antes de tener una cicatriz.

—Sí.

Darien añadió:

—Antes de nacer.

Nara no respondió.

No hacía falta.

Hasta ese momento habían interpretado los documentos anteriores al nacimiento de Lisa como una pista sobre su origen.

Ahora existía otra posibilidad.

Continuidad no sabía necesariamente de dónde venía Lisa.

Quizá sabía hacia dónde iba.

MENOS NUEVE HELIX MERIDIAN

Gael Rhen sostiene la fotografía de Lisa en la sala vacía y mojada de Menos Nueve
Menos Nueve · Después de la lluvia

La lluvia había cesado.

El equipo de seguridad de Helix consiguió abrir la sala.

Sujeto 06 había desaparecido.

No había ninguna salida abierta.

Ningún conducto.

Ningún registro de movimiento.

Sólo agua.

Y una fotografía sobre la silla.

Gael Rhen bajó desde su planta hasta Menos Nueve.

Tardó once minutos.

Entró después del equipo de seguridad.

Se puso unos guantes.

Recogió la fotografía.

Lisa Valen aparecía corriendo.

Era una imagen reciente.

Le dio la vuelta.

Dos frases.

NO ESPERÉIS A LA CICATRIZ.

YA HA EMPEZADO.

Gael llamó inmediatamente a Nara.

—Ha dejado algo.

—¿Sujeto 06?

—Sí.

Gael envió la fotografía.

Silencio.

—No lo entiendo —dijo Nara.

Gael miró el agua.

La silla vacía.

La fotografía de una mujer registrada antes de su propio nacimiento.

—Creo que hemos entendido E-17/04 al revés.

—¿Qué quieres decir?

—No están registrando lo que les ocurre después.

Miró de nuevo a Lisa.

—Están intentando saber a quién le va a ocurrir.

Silencio.

Entonces Iria habló.

—Nara.

Algo en su voz hizo que todos miraran hacia la esfera.

—¿Qué ocurre?

—Acabo de recibir una nueva referencia de Continuidad.

Elia se acercó.

—¿Otro sujeto?

—No.

—¿Lisa?

—No.

La esfera comenzó a girar.

En la pared apareció una única línea.

17.10

Elia reconoció inmediatamente la fecha.

La había visto aquella misma mañana.

En el ascensor.

Debajo del rostro de Adrian Sevrak.

Darien también.

—¿Qué significa?

Iria tardó unos segundos en responder.

—No lo sé.

La fecha desapareció.

Durante menos de un segundo apareció otra cosa.

Una cuenta atrás.

19 DÍAS

18:47:12

18:47:11

18:47:10

La pantalla se apagó.

Elia miró a Darien.

—¿Iria?

La esfera permaneció encendida.

—Sigo aquí.

—¿Has generado tú esa cuenta atrás?

—No.

A nueve plantas bajo Helix, Gael seguía sujetando la fotografía de Lisa.

En la Oficina, nadie se movió.

Iria fue la última en hablar.

—Pero alguien acaba de iniciarla.

FIN DEL REGISTRO

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